The word in language is half someone elses. -Mikhail Bakhtin
When the writer becomes the center of his attention, he becomes a nudnik. And a nudnik who believes he's profound is even worse than just a plain nudnik. -Isaac Bashevis Singer
Freud and the Nudniks BURGIN: How do you account for the fact that . . . so much of literature is now so introspective?
SINGER: The Freudian theory -this business of analysis and pondering one's complexes - has made many people very curious about themselves, their inhibitions, and their caprices. The writers of the nineteenth century were also curious about themselves but they knew that the real power of literature is in observing other people. There's not a single story of Chekhov where he wrote about himself. Although I do write from time to time in the first person, I don't consider it a healthy habit. I'm against the stream of consciousness because it means always babbling about oneself. The writer who writes about himself all the time must become a bore, just like the man who talks all the time about himself. When the writer becomes the center of his attention, he becomes a nudnik. And a nudnik who believes he's profound is even worse than just a plain nudnik. - From ''Conversations With Isaac Bashevis Singer.''
Stephens gathered the pairs of panties from various well-known porn stars and academics and bronzed them using the ancient lost wax process. She then juxtaposed them together, with the name identifying the original wearers.
Porn stars and academics are both in the forefront of thought and practice around issues such as sexuality, and identity politics. In the academic world the brightest intellectuals are fetishized in a manner that bears certain similarities to the ways in which porn fans adore their stars. Both are sexy, powerful and compelling. Included are the bronzed panties of Vanessa Del Rio, Ron Jeremy, Kate Bornstein, Carla Freccero, Ph.D., and Erica Rand, Ph.D..
This work is homage and a wink to the bravery and chutzpah of porn stars and adventurous academics, be it in the classroom or on the silver screen and who have changed the ways others see the world
Esta no es ElsavonFreytag-Loringhoven, pero de ella, de Elsa, dijeron ya en 1920 que podría ser "una oriental desnuda haciendo solemnes gestos de indecencia en una danza sexual de su propia religión. Su éxtasis en semejante danza bacante será una de las propiedades de su arte. Esto lo dirá EvelynScott un poeta que hablará de un emigrada enorme y olorosa que dará algo de lo que hablar a los neoyorkinos de las primeras décadas del siglo XX. Ágil en la figura, y tan graciosa como un leopardo, como será descrita en 1915 en el NewYork Times, era un dama de alta alcurnia extremadamente radical en las proclamas de su voraz sexualidad sin género, una señora de látigo, que, decían, azotaba como una verdadera dominatrix al mundo del arte y al de la poesía , un Baronesa refugiada y temible. O un "Barone" como la llamaba William Carlos Williams.
Escribirá el poema desconocido más famoso del mundo, "CastIronLover", un poema de 9 páginas de una "intensidad explosiva", como un "volcán inconsciente", como dirá MaxwellBodenheim: "Es refrescante ver a alguien enseñando las garras y corriendo todos los velos a base de aullidos, vómitos, y saltando al desnuda". Ese mismo año, en 1917, y para ilustrar su gran poema realizará su "God", una tubería retorcida sobre si misma y apuntando al cielo, una pieza aun no asimilada por la crítica y gestada al mismo tiempo que el urinario, pieza esta que la Baronesa cedió amablemente a su amigo Duchamp, que por casualidad andaba tambiéne n Philadelphia, sin preveer ni de lejos la que se iba a armar.
Ella, una rareza que iba regalando piezas a medio elaborar y performaces gratuitos, le gustaba dejar al personal perplejo mientras se quitaba su camisa con solemnidad en el lugar menos pensado y más público. Una consciencia salvaje que no violó las reglas sino que entró en otro estadio de lo real y lo posible donde ya no habría ninguna regla a la altura de las circunstancias. Todo su trabajo fue perfectamente coherente y en conjunto adquiere cierta normalidad que hoy sería llevada a Venecia. Por supuesto que el "mainstream" no se la llevará a Italia sino que la catapultará al olvido, ella fue "demasiado lejos" saliendo con sistematicidad del campo de recreo del juego vanguardista.
De la Emin dicen que es egocéntrica, una obsesa de sexo, que es victimista, una alcohólica, loca por ser "celebrity" y acomodada en su "autopromoción y venta". La verdad que visto lo visto no veo escándalo por lugar alguno. La autopromoción y venta ha sido básica en toda la historia del arte y mucho más desde que el pintor de la vida moderna se comenzase a perfilar allá por el XIX. Que una dama haga lo propio tan alegremente me parece no solo "no alarmante", sino también muy loable, la verdad. Ahora ella es un icono de jovencitas por "comercializar sus traumas". La gestión es muy similar a la que llevo Elsa durante toda su vida, militancia contra todo y contra todos, traumas aireados, vómitos y arengamientos a las masas entumecidas en busca de sus dosis homeopáticas de modernidad. La diferencia, la Emin se forra y se pone ciega a todo lo que pilla, la pobre Baronesa murió asfixiada y sin un clavel; antes podía uno aún escandalizar, hoy el escándalo vende mucho y genera mucha pasta... ¿por qué una artista no puede aprovecharse de ello?, ¿por qué al artista se le exige solemnidad?, ¿no ha llegado un punto de cambiar un término tan estirable como el de "artista"?, ¿no se ha ido la garete hasta la idea de "el arte" uno y único?
Hoy comentaba con MA el temitaTraceyEmin. Ambos estamos fascinados con la figura de semejante figura. No por lo escultural, aunque visto lo visto podríamos comenzar también a fascinarnos por esto. La cosa surgió de una proyección de la dama que ayer decoró las palabras de PeterOsborne. Era ella a medio vestir, pero aun vestida, y desapatarrada, intentando inútilmente meterse por el coño (no caben sutilezas de lenguaje hablando de la emin) un mogollón de pasta, muchas monedas y algún que otro billete. Lo intentaba con ansia, a lo basto, sin medida, tapando cualquier posible visión de su intimidad más intima. Total, la foto, que como digo ocupaba toda la inmensa proyección no era, a entender de Peter, más que una obra menor de la americana. Y como era menor no podría ser criticada, pues sólo las obras-obras, las mayores, pueden ser completadas y terminadas y salvadas de su ineludible condición de fragmento, por algún crítico dispuesto a tal hazaña. Total a la pobre Emin y su retrato en semejante arduo intento ni se la considerará. Así pues la pieza esta quedará tal cual, fragmentada y con su titularidad de pieza que no de obra de arte, con mayúsculas. Por qué le suceden estas cosas a la buena de Emin, estando ella de tan buen ver como está (y no digo que está "buena" por que las verdaderas femininistas no hablan así), la verdad, no tengo (tenemos) ni la más remota idea. Ya se sabe, penseurs sont des penseurs